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La
Elaboración
Se
prepara el capote, cuya misión
es la sujetar la tripa. Para este fin
se emplean las hojas de la parte media
de la planta del tabaco, más flexibles
y resistentes.
Se moldea la tripa en forma cilíndrica,
plisando las hojas como si fuese un abanico
creando de esta forma pasos de aire horizontales
que faciliten el tiro y asegure que todas
las caladas tengan la totalidad de los
sabores del tabaco.
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Moldeado
de la tripa
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La tripa, el corazón del cigarro,
contiene tres tipos diferentes de tabaco:
ligero, seco y volado. El ligero, procede
de la parte alta de la planta, es la hoja
que aporta la fortaleza al sabor del puro;
el seco, se obtiene del centro de la planta
y es el que aporta el aroma al cigarro;
el volado son las hojas de la parte baja
de la planta, y aportan la combustibilidad
al cigarro. La mezcla de dichos tabacos,
que se denomina "ligada", constituye
la "receta" de los maestros
tabaqueros.
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Cierre
del capote
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La unión de la tripa y el capote
es un paso fundamental, ya que tiene como
objeto lograr la consistencia y forma
del cigarro. El capote tiene, por tanto,
la finalidad de mantener unida la tripa,
es decir, sujetar firmemente las hojas
internas.
Se cierra el capote sobre la tripa y se
corta la capa a tamaño. Para ello
se calcula la longitud que debe tener
el cigarro y se envuelve el capote sobre
la tripa. El capote con la tripa forman
el bruncho.
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El
Moldeado
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El moldeado tiene como objetivo que el
cigarro quede prensado y las hojas sujetas
antes de empezar a colocar la capa; esta
es la operación más delicada
de todo el proceso.
Se pone el bruncho en el molde para prensar,
se consigue que las hojas se mantengan
sujetas antes de empezar a colocar la
capa. Los cigarros se colocan en unos
moldes de madera, en donde permanecen
por un corto período de tiempo
para lograr un buen aspecto final.
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Encapando
el bruncho
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Se prepara la hoja de la capa y se envuelve
al bruncho. Estas hojas son elegidas con
especial cuidado porque deben tener un
color, una textura y un brillo inmejorable,
representa la imagen que dará el
tabaco.
La capa debe ser alisada antes de pasar
a la fase siguiente, el corte.
Se procede a cortar la capa con una cuchilla
curva, llamada chaveta, con la que se
prepara el "vestido" final del
cigarro. El tipo de corte es decisivo
para lograr un buen acabado y va en función
de la vitola que se vaya a torcer.
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Corte
de la capa
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Se utiliza sólo el centro de la
hoja, para que no ofrezca las venas del
exterior.
Una vez preparada la hoja de la capa,
esta hoja debe ser colocada perfectamente,
de forma que quede lo más sujeta
y estirada posible. La punta de la hoja
debe quedar en el pie y la base de la
hoja en la cabeza; así, el tabaco
es más suave en las primeras caladas.
La elaboración de la perilla es
el punto final del enrollado, se utiliza
la chaveta (cuchilla curva) para ir cortando
la hoja y dando forma a la perilla que
finalmente se fija empleando goma vegetal.
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Elaboración
de la perilla
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Prácticamente la elaboración
llega a su punto final, se alisa para
conseguir una textura agradable al tacto.
Finalmente se corta el tabaco asignadole
así la longitud adecuada según
cada vitola. Una vez que se comprube la
forma y tamaño, los tabacos se
amarran con una cinta suave en mazos de
50 y pasan a la cámara de fumigación
al vacío, donde se inmunizan contra
las plagas.
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