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El Arte de Fumar

Efectuar el corte de la perilla (hoja que envuelve la cabeza), preferiblemente plano y limpio, evitando que queden adheridas a la perilla los pequeños restos del tabaco.

Se debe realizar sin brusquedad, y lo suficientemente amplio para que el cigarro tenga el tiro adecuado.

El corte se requiere plano para no dañar la estructura del cigarro, además de tener sumo cuidado con la perilla, si rebasa la línea que conecta la perilla con la capa, el extremo del puro se desenrollará y resultará infumable. El corte siempre debe estar entre esta línea y el extremo del puro.

Corte de la Perilla

El tamaño del corte es tan importante como las dimensiones del puro escogido, ya que afecta al sabor, al tiro y a la combustión del cigarro; con una abertura demasiado grande el humo inhalado resulta muy caliente, deja un sabor amargo en la boca y se consume rápidamente.

 

Cortapuros con dos hojas

Por otro lado, con una abertura demasiado pequeña, el puro no tira bien, la cantidad real de humo es mínima y el sabor se arruina por la concentración de alquitrán y nicotina. Por tanto, el corte ideal ha de ser un poco más pequeño que el diámetro del puro.

 

Cortapuros de alicate

Existen diferentes tipos de corte, y según el tipo se presenta una amplia gama de utensilios, por ejemplo:

  • La Guillotina, es un corte circular y muy preciso alrededor de la cabeza; los cortapuros de bolsillo, de una o dos hojas, alicates, los de sobremesa y las tijeras hacen un corte limpio en la boca del cigarro, por lo que son los más recomendables.
  • Corte en V o en cuña: este corte debería facilitar el tiro, pues la abertura resultante es un ángulo en dos lados y, por tanto, mayor superficie; sin embargo, a veces el corte que realizan es excesivo por lo que el humo se calienta más de lo debido. Por otro lado, es el menos adecuado para los fumadores que acostumbran a morder el puro, ya que la abertura horizontal del corte se puede obstruir, impidiendo el tiro. El utensilio que se utiliza es el cortapuros de cuña.
Cortapuros de cuña

Perforación: se realiza practicando un orificio con un punzón; no es recomendable y presenta varios inconvenientes: - si es demasiado profundo, puede formarse un túnel que haga que el alma del cigarro se caliente en exceso; - el tiro puede hacerse irregular, impidiendo que se mezclen los distintos sabores de las capas para proporcionar uno uniforme; - como la nicotina y el alquitrán tienden a acumularse en la estrecha abertura que canaliza el humo, estas sustancias pueden llegar directamente a la lengua y cavidades nasales del fumador. El utensilio para este corte es el punzón.

Tijeras Cortapuros

Al encenderlo debe evitar encendedores de gasolina, o cerillas de cera, es preferible una llama neutra, se recomienda cerillas de madera de cedro.

La llama nunca debe tocar el puro; nunca sumerja el pie del puro en la llama ya que si lo hace el tabaco se convertiría en carbono y su sabor a quemado permanecerá desde la primera a la última calada.

Punzones

Tampoco sujete el puro con la boca, manténgalo a una distancia de medio centímetro por encima de la llama y en ángulo de 45 grados. Poco a poco, haga girar el puro hasta que el borde del pie se queme por igual formando un anillo de brasa uniforme.

Despender la anilla es opcional, siempre que no se dañe la capa del cigarro. Llévese el puro encendido a los labios y, antes de dar la primera bocanada, sople a través del mismo para expulsar todo sabor desagradable producido por el encendido.

Encendido

Si el puro se apaga lo primero que debe hacer es sacudir la ceniza y soplar con cuidado para comprobar que el puro está apagado. Si no sale humo, caliente el pie del puro, haciéndolo girar sobre la llama para eliminar el alquitrán y, ahora enciéndalo de nuevo; al encender el borde de la capa, puede que el puro ya haya prendido.

Primera bocanada

Llene su boca con el humo frío y reténgalo, sin inhalarlo; retire el puro de la boca y suéltelo lentamente; antes de dar la siguiente bocanada guarde unos instantes.

No fume precipitadamente , sino a intervalos de un minuto más o menos para que el puro no se apague.

 

Fuma placentera

La cabeza del puro debe estar lo más seca posible, por lo que debe evitar tenerlo en la boca demasiado tiempo, un puro húmedo empieza a perder sabor cuando el alquitrán y la nicotina se mezclan con la saliva, no se debe sostener en la boca más de tres minutos durante la fumada.

 

Evitar un puro húmedo

Sujete el puro suave, pero firmemente, no lo aplaste con los dedos, así se evita obstruir el tiro.

Para sacudir la ceniza acumulada, tome una calada a fin de encender el pie, y dé un golpecito en el cenicero.

 

El Apagado

El cenicero debe ser el lugar de reposo final, déjelo apagar por sí solo, se consumirá rápidamente y generará el mínimo olor; apagándolo presionándolo sobre el cenicero , sólo esparcirá más restos del tabaco, y dará salida a humos desagradables.

 


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